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Cosmética para la educación, qué difícil es ser madre

Hace unos días, gracias a Luxurious Goods Spain, nos reunimos en Barcelona un grupo de madres para hablar de educación. Era la segunda vez que asistía a uno de estos eventos y fue súper gratificante. Charlamos sobre nuestros hijos y la manera de educarlos. Conocimos a Daniel Martínez, papá autor del corto Alike (que se llevó el Goya en 2015), y que os voy a insertar aquí porque tenéis que verlo. Alike nos hizo reflexionar sobre cómo desaparece la creatividad de los niños. Es un corto sencillo, rápido y entrañable. Os animo a dedicarle 8 minutos de vuestra vida porque vais a disfrutar y hasta llorar con él. A raíz de esta reunión me planteé muchos temas. Algunos no he logrado resolverlos aún, os lo avanzo, así que en este post no hallaréis respuestas milagrosas pero si ideas que os harán pensar. Daniel habló de un libro “El niño feliz” y yo no había salido de la reunión que ya me lo había comprado por internet. Llevo días leyéndolo. Me quedo con estas frases: “Los niños suscitan en nosotros emociones muy amplias y profundas. La alegría, la seguridad, el deleite, se mezclan en torno de ellos con la preocupación, la culpa y la duda. La fatiga y la frustración también se hacen presentes en buena medida… De todos modos, nos esforzamos por hacer lo mejor de lo que somos capaces. Invertimos grandes cantidades de cuidado tiempo, energía y dinero. No ahorramos en esfuerzos, lo mejor en comida, ropa, juguetes, atención médica y el estar constantemente a su disposición para que ellos disfruten de todas las ventajas posibles. Hay quienes llegan a renunciar a la satisfacción de algunas de sus necesidades elementales para dar a sus hijos la mejor educación. No obstante y, pese a los esfuerzos, hay jovencitos que decepcionan a sus padres, se atrasan en los estudios, se manifiestan emocionalmente inmaduros, se rebelan o se retraen indebidamente, por no hablar de problemas más serios. En los momentos cruciales la incertidumbre nos susurra: ¿Estaré haciendo bien las cosas? ¿Tendré que castigar, discutir o ignorar? ¿Qué hago ahora? Seguid leyendo para descubrir más.

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La mayoría de los padres queremos para nuestros hijos lo positivo de la vida: la confianza interna, el sentimiento de tener objetivos y compromisos, las relaciones significativas y constructivas con los demás, el éxito en el estudio y en el trabajo. Y, por encima de todo, la felicidad. Nuestras dudas se desarrollan siempre en cómo ayudarles a alcanzar esas metas. Y queremos tener un manual, una regla básica que nos guíe en cuanto a qué hacer y qué no hacer, sobre todo en los momentos de tensión y desconcierto. Pero si algo estoy aprendiendo de “El niño feliz” es que hay una fórmula que hace que todo funcione: el niño que posee autoestima elevada es el que tiene más probabilidades de triunfar. Y ¿Qué es la autoestima? Es lo que cada persona siente por sí misma. Su juicio general acerca de sí mismo, la medida en que le agrada su propia persona en particular. La autoestima no es un engreimiento ruidoso. Es, en cambio, un silencioso respeto por uno mismo, la sensación del propio valor. Cuando uno la siente en el profundo de su ser, se alegra de ser quien es. El engreimiento no es más que una delgada capa que cubre la falta de autoestima. Aquel cuya autoestima es elevada no pierde el tiempo en impresionar a los demás: sabe que tiene valor.

El concepto que el niño tiene de sí mismo influye en la elección de sus amigos, en la forma en que se lleva con los demás, en la clase de persona con la que se ha de casar (si se quiere casar algún día) y en la medida de lo productivo que será en el futuro. Afecta a su creatividad, su integridad, su estabilidad y decide si ha de ser conductor o seguidor. El sentimiento del propio valor constituye el núcleo de su personalidad y determina la forma en que emplea sus aptitudes y habilidades. En definitiva, la autoestima es el factor que decide el éxito o el fracaso de cada niño como ser humano. Y de aquí surgen dos convicciones principales: “Soy digno de que me amen” y “Soy valioso” (que es como decir, importo y tengo valor porque existo, y puedo manejarme a mí mismo y manejar lo que me rodea con eficiencia. Además que sé que tengo algo que ofrecer a los demás).

Estas necesidades de sentirnos valiosos y dignos de amor no terminan con la infancia. Todos las tenemos y nos acompañan hasta la muerte. Así que lo importante no es pensar “esto no me concierne, yo amo a mis hijos y sé que son valiosos”, la verdadera clave está en saber lo que ellos sienten ¿se sienten amados? Existe una gran diferencia entre ser amado y sentirse amado. Son muchos los niños que no reciben el mensaje de amor, porque los padres no son capaces de comunicar sus sentimientos. Así que para finalizar esta reflexión os dejaré la clave de la misma que aprendí en este encuentro de padres y madres: “Lo que afecta el desarrollo de un niño es su sentimiento de ser amado o no”. Y la clave del éxito de los padres reside en ayudar a los niños a desarrollar altos niveles de autoestima”.

Mirad el corto Alike. Pensad en la mochila con la que estamos cargando a nuestros hijos. Nuestros deseos de triunfo no conseguidos. Me ha encantado esta frase atribuida a Einstein, “si juzgamos a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo ser un estúpido”. En Alike veréis cómo las personas vamos perdiendo color, la alegría en la vida, la creatividad, en la medida en la que nos enfrentamos a las rutinas, al exceso de trabajo y a un todo estructurado por la norma social. E imponemos esas rutinas a los peques con extra escolares que aborrecen y con una altísima exigencia académica. Casi no tienen tiempo para aburrirse, para jugar. Vivimos en una sociedad altamente competitiva que va demasiado deprisa, que acorta la infancia. Los padres de cosmética para la educación creemos que los niños han de ser niños, han de prepararse para un futuro cambiante, siendo autónomos, curiosos, felices y cargados de humanidad. Y estos son los ingredientes en los que nos basamos:

-La vitamina N de Naturaleza
La falta de inmersión de los peques en la naturaleza tiene implicaciones mentales y físicas. Busquemos darles naturaleza dentro de nuestras posibilidades. Les daremos seguridad, autonomía, alegría, confianza y conexión con sus emociones.

-La vitamina B de Belleza
La belleza está en muchas cosas que van empapando su sensibilidad. La podemos crear y absorber en el orden, en cómo poner la mesa, la luz del anochecer, una canción, un papel de regalo, las palabras, un paisaje, la calma, la delicadeza. Eduquemos en la belleza entendiéndola como tal. No hablamos de belleza física.

-La vitamina D de Diversidad
La vida es diversa y los seres humanos somos diversos. Un sistema educativo y una educación sin tener en cuenta la diversidad no educa en la comprensión, paciencia, compasión, aceptación, en el agradecimiento y en el respeto. Aprendamos a entender la diversidad en los niños y a respetar sus diferencias y sus ritmos. Respetar la diversidad es entender que lo que tú crees que puede ser lo mejor para tus hijos no necesariamente lo es para ellos.

Me acompañan en este maravilloso proyecto:

Sonia Almela @luxuriousgoodsspain
Gisela Soroka @paraelbebe
Cristina Duarte @queridavalentina
Beth Rodergas @beth_littlelia
Maria Luisa Martínez @tendreetcoquette
Paula Pellicer @paulapellicerfotografia
Marta Parra @mamadisenadora
Victoria Peñafiel @victoriapenafiel

Y las fotos son de Marta Parra. Espero que os ayuden estas reflexiones.

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2 comentarios

  • Respuesta Mamá Bamba 30/05/2017 at 12:45

    No podría estar más de acuerdo. Cuando nació mi hijo mayor, una de las primeras cosas que me dijo mi madre es precisamente esto, una de las cosas más importantes es que los niños tengan una buena autoestima y desde entonces siempre se lo hemos reforzado :) Gracias por este post tan interesante ^_^

  • Déjame un comentario, me encanta leerlos