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¿Los bloggers somos influyentes?

Sobre influenciadores en la red

Podríamos responder SÍ. De hecho nos encantaría responder SÍ, pero quien de verdad debiera responder a esta pregunta no somos nosotros solos sino las propias marcas (las animo a hacerlo en los comentarios) y los lectores (también les animo). Hay muchos estudios y datos que parecen indicar que todo lo que decimos, todo lo que recomendamos va a misa pero ¿Cómo marcamos nuestra capacidad de influencia? Anoche me quedé reflexionando sobre esta cuestión después de leer la nota de prensa que recibí sobre la Madrid Woman’s Week. Estamos en la IV Semana Internacional de la Mujer y con motivo de ello se ha organizado la jornada “Las influyentes 2.0″ a la que me hubiera encantado asistir. ¿Queréis saber lo que opino?

En primer lugar, opino que no hay influyentes que no sean expertos. Mirad, si alguien lleva años dedicándose a una materia al final se convierte en tal, conoce a todo el mundo, se entera de lo que pasa y averigua hasta el off the record, que es todo aquello que nos explican para que entendamos las cosas pero que no podemos contar y que suele ser lo más interesante.

La experiencia no se logra de la noche a la mañana. Son años de madurez personal y profesional. Eso los lectores al final lo perciben y por ello confían y te siguen. ¿A quién voy a ir yo a informarme sobre temas de belleza? Pues os aseguro que a una o dos bloggers que para mi son creíbles, auténticas, honradas y sinceras y cuyos consejos me ayudarán a tomar mis decisiones. Y aunque las lea y no les deje un comentario, en ese momento, son mi punto de referencia.

¿Cómo eres consciente de que eres influyente? Cuando más allá de los comentarios del blog (que muchos no utilizan), Facebook, etc. los lectores te envían correos privados preguntándote por todo antes de tomar una decisión. Esto es algo a lo que dedicamos muchísimo tiempo y no queda reflejado en ninguna parte, más allá de nuestra bandeja de entrada y salida. Es muy gratificante hacerlo, aunque a veces implica buscar información para proporcionarla y eso es tiempo, tiempo y tiempo. Algunos amigos me han llegado a decir que parecemos un servicio público. Pero la gente te lo agradece, aunque no os lo creáis, es un agradecimiento a largo plazo, te apoya cuando lo necesitas, a mi me lo han demostrado en la última semana con el JamonGate. Es en esta fidelización, confianza y especialización que construyes la relación.

Porque esa son otras de las claves del éxito: las relaciones y la especialización. Las relaciones se afianzan cuando sales de la pantalla, cuando te encuentras con tus lectoras en un evento, te vas a comer con una marca o a cenar con otras bloggers como tú. Cuando colaboras en proyectos comunes. Cuando te ponen cara, voz, carácter, cuando dejas de ser leída para ser percibida.

Y la especialización. “Hay que ser muy friki”, como decía ayer Stephan Fuetterer, director general de Best Relations, en la mesa redonda sobre ‘influencers’ de la Madrid Woman’s Week . Hay que estar muy, muy especializado en algo. Sandra Valdivia, socia directora de Artelier Comunicación que moderó este panel de expertos, decía “coherencia, responsabilidad y conocimientos” son las bases para generar influencia en la red 2.0. Ella lo sabe mejor que nadie. Sandra es una de las mayores expertas en comunicación que yo conozco. Y lo ha conseguido tras muchos años de esfuerzo, de relaciones, de coherencia y de responsabilidad. Tuve la suerte de trabajar con ella y era un aprendizaje continuo. Eso solo lo da la madurez y las horas de dedicación.

Y vuelvo al inicio de mis reflexiones ¿cómo ayudamos a las marcas con nuestras recomendaciones? Sé de muchas blogueras que tienen claro que escriben por y para sus lectores y no quieren interactuar con marcas. Otras (el 92% por ciento según un estudio de Somos Blogueras) nos apoyamos en las empresas para crear nuestro contenido. Un contenido que siempre tiene que ser original y de valor para el lector ¿Pero qué es valor para el que te lee? Pues la sinceridad, explicar las cosas claras, la empatía (que te sientan cercano y que se pongan en tu piel o viceversa), la honestidad e incluso la cuestión aspiracional (quiero tener eso, voy a hacerlo así, me siento así, quiero ser así).

El otro día me decía una amiga que está embarazada: sigo todo lo que cuentas, miro tus recomendaciones antes de decidirme, si tengo dudas te llamo y me gusta todo lo que publicas. Vale, era una amiga, pero, sin pedírselo, me dejó clara la definición de ‘influencer’. El último Technorati Media Report de 2013 aseguraba que el 86% de los influenciadores en la red somos bloggers. Y para cerrar estas reflexiones os dejo lo que dijo Beatriz García, directora de contenidos digitales de SModa, en esta mesa redonda: “la capacidad de influencia no se mide a través de la cuantificación de los seguidores, sino mediante las personas que te siguen porque realmente se sienten identificados con lo que haces”.

Eventos, Tendencias moda

Querida marca, no me interesan sus jamones

JamonGate

Lo que voy a contaros hoy aquí raya el absurdo. No me gusta polemizar. Los y las que me conocéis lo sabéis. De hecho siempre les digo a mis alumnos que piensen muy bien y mucho lo que van a escribir sobre una marca o persona antes de hacerlo. La reputación se construye a largo plazo y se destruye a corto. De hecho, cuando pruebo un producto os lo cuento en este blog, de manera educada y objetiva, digo lo que me gusta y lo que no. A veces he preferido no publicar si la experiencia era poco atractiva. Muchas otras les he dado mi feed back a las marcas sin recibir nada a cambio. Esta es mi filosofía y siguiéndola llevo 16 años haciendo periodismo y 5 escribiendo en este espacio. Lo que me pasó ayer es un ejemplo de cómo nos tratan a los bloggers. En mi correo recibo cada día propuestas bochornosas a las que ya no dedico ni medio segundo. Pero esta, que he bautizado como ‘JamonGate’, me ha hecho ver que en el mundo hay idiotas perdidos que no se enteran de qué va esto. Seguid leyendo porque es ‘para mear y no echar gota’ y disculpad la expresión que no es propia de mi.

que no te enteras

Hace unos días mi amiga y blogger Sara de Mamisybebés publicaba este post sobre cómo las agencias y marcas deben tratar a los bloggers. Un año antes había escrito: Soy bloguera no estupida que es un referente en la red y explica de manera clarita cómo trabajamos. Debe ser que muchos no lo han leído. Al recibir el mail que luego os mostraré la contacté porque no podía creérmelo. Le pedí consejo. Tenía claro que os lo quería explicar, pero la marca en cuestión no necesitaba que a su ignorancia le pagara yo con más publicidad. Por ello he obviado su nombre en este artículo.

Contacto por Twitter a Blogmodabebe

Todo empezó con un mensaje en Twitter. Arriba lo veis. Un cerdo negro (mal augurio) me pedía contactar conmigo. Era una empresa de jamones. Con un DM le pasé mi email. A los pocos minutos tenía una propuesta en mi correo. Abajo la veis.

Me contactan por email

El correo, a mi modo de ver, era muy correcto. Le respondí preguntándole si querían poner publicidad en el blog o si su interés era que probara sus box e hiciera un artículo. Me contestaron lo que abajo leéis.

Respuesta sobre publicidad

 

Que cansadita estoy de estas respuestas, de ‘soy pequeña y no quiero gastarme un duro en tu trabajo, pero tú trabaja para mi que la publicidad es gratis’. Seguro que una empresa de jamones de Guijuelo tiene mayor poder adquisitivo e ingresos que un blogger. Aún así me regí por mi espíritu periodístico y por el interés de la información:

Mi respuesta y la suya

Hasta aquí nuestra interacción. Como en el primer mail me pasó dossier y nota de prensa, lo guardé para cuando surgiera la oportunidad en mi plan editorial. Y esta oportunidad apareció el martes, día en el que hice un especial sobre canastillas originales. Siempre que publico un artículo intento pasar el enlace a la marca o agencia, porque la mayoría te pasan la información pero luego ni se molestan en visitar tu blog, en leerlo, en dejar un comentario, ni menos verificar que lo hayas publicado. Algunas te preguntan ¿lo has publicado? ¿lo vas a publicar? Y yo me pregunto ¿Sabes lo que es el RSS? (no es un servicio secreto de espionaje) No digo que te tengas que leer mi blog cada día pero por lo menos disimula, integra mi feed en un agregador de noticias o crea una alerta de Google con el nombre de tu marca o producto, te acabarás enterando. Bueno, tras avisarles, este es el mail que recibo de un tal Marco Antonio.

Repuesta tras la publicación

Esto de ‘dime lo que necesitas para que publiques en Facebook dando tu recomendación y lo valoramos’ no acabo de entenderlo, me suena a soborno, a poca transparencia, a la mafia. Tened en cuenta que nunca me han enviado ni 100 gramos de jamón ¿Qué quieren que recomiende? Conozco su box por un par de fotos. Así que para zanjar el tema le respondo:

Mi respuesta para zanjar la cuestión

Pero no me da las gracias, no. Me envía la lindez de abajo, un soborno en toda regla, hay que ser idiota perdido:

el soborno

¡500 Me gusta! Me aguanto la ira y le respondo:

Mi respuesta al soborno

Si la historia os está gustando no os perdáis el desenlace. Atención al mail de abajo que no tiene desperdicio y le seguirá otro… Resulta ¡qué aún no se había leído ni el post y llevaba rato dándome las gracias y pidiéndome likes en Facebook!

No nos gusta nada y ni se la había leído

En ese momento, le reenvío el mail a Laura, la persona que me pasó toda la información y contactó conmigo desde el primer día vía Twitter, la community manager del cerdo negro que parece ya no trabaja en la empresa. Entonces, para ponerle más salsa al culebrón, me ponen en copia en sus mails:

Laura responde

Pero el amigo no se queda contento:

Quitadlo

Eso podría haber hecho, quitarlo y olvidarme del susodicho, pero a estas alturas de la película nadie más que yo decide lo que sale y lo que no de este blog. ¿Qué se cree este señor? Le he hecho publicidad sin cobrar ni un euro, le he puesto un enlace de contenido ¿Desde cuándo se consensúa algo por lo que ni te pagan? ¿500 Me gusta en Facebook? ¿Pero, sabe lo que es Facebook y cómo funciona? Si recomiendo un jamón y mis lectoras le dan 500 veces al ‘Me gusta’, me monto un secadero de jamones. ¿Y me quería dar un premio? ¿100 gramos envasados al vacío? Las opiniones en internet son libres y tú no puedes controlar lo que la gente dice de tu producto ¡Pero si es que encima me has enviado tú la información y las imágenes! Esto ya me subleva. ¡Y un jamón me voy a callar! ¡Y un jamón!

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